Archivos Mensuales: octubre 2015

Ciclo 01 S2: Acta informal

Nuestra segunda sesión se articuló en torno a tres preguntas:

1)¿El poder es logístico? sobre el uso de los dispositivos. Con ello nos interesaba cuestionar si es posible, desde el empleo de los mismos medios , lenguajes y tecnologías que configuran nuestra experiencia cotidiana, generar espacios de ruptura o subversión.  La mayoría de las intervenciones apoyaron la idea de una hegemonía política capaz de prever, incluso de construir interesadamente cualquier intento de ruptura, al modo de impasses en que el poder se recicla. Los dispositivos nos han hecho a su imagen y semejanza, podría concluirse, si bien también se apuntó la posibilidad de hackear el sistema desde dentro, haciendo uso de esos mismos aparatos. Reconocerse parte de él, por lo tanto, no limitaría necesariamente la creación de líneas de fuga y propuestas que estrategicamente elijan los dispositivos ya existentes de los que se puedan servir. La precondición que suponen estos dispositivos (físicos y simbólicos) ya dados no invalidaría, por lo tanto, la creación de nuevos lenguajes que sin pretender un imposile “grado 0” para esas lógicas precedentes las cuestionen y transformen.

qué-pasaría-si-Neo-tomara-la2-píldoras-roja-y-azul2) Individuo, colectividad y espacio público. Ponerse la máscara o desenmascararse, buscar una identidad colectiva en donde todos adopten un rostro común mientras se reivindica el respeto a los derechos individuales: el gesto de “V” nos ayuda a reflexionar en torno a cómo surgen, contemporáneamente, unas identidades colectivas fluidas, que no exigen lealtades fuertes sino parciales, con las que se reconfigura un espacio común atravesado por intersecciones y acciones puntuales. El individuo adopta la máscara del colectivo con acciones estratégicas, o adopta varias máscaras a la vez y se desenmascara sin sentir que traiciona el conjunto de prácticas que caracterizaban las militancias al uso. Son maneras rizomáticas, virales, de entender el espacio público, apariciones y desapariciones en un terreno que se sabe en crisis. “V” se mantiene en el subterráneo, en los espacios ocultos, mientras organiza sus intervenciones a pie de calle, lo que entendemos como espacio público, como irrupciones en territorio enemigo, un espacio altamente controlado por unas tecnologías del poder basadas en la vigilancia, la restricción física y la privatización. ¿Cómo reocupar los territorios extraídos, robados a una noción inclusiva de comunidad? Los movimientos del 15-M y Occupy Wall Street situaron la pregunta en el centro de sus reivindicaciones, lo que motiva nuestro tercer cuestionamiento.

v-for-vendetta-masked-people-b

3) ¿Una nueva era de las revoluciones? La posibilidad de generar un espacio de encuentro, donde una idea amplia de solidaridad permita compartir una serie de reivindicaciones básicas (un espacio en común), surgió como horizonte de deseo y a la vez inicio de una polémica en torno a las consecuencias de una afirmación tan optimista como aquella que se expresó por medio del célebre “We are the 99%“: ¿Qué hacer con quienes no integran ni el 99% ni el 1% restante?, ¿cómo evitar las decisiones por aclamación y la endeble posición de las minorías que se desprende de la cifra? La otra crítica al atronador (y esperanzador) final de la película se suscitó por apelar a los factores emocionales más que a la mirada racional sobre los acontecimientos, si bien también se apuntó la necesidad de un nuevo equipaje emocional para encarar las transformaciones sociales, quizás imposibles desde el inmovilismo que suele caracterizar al cálculo analílito. Desde esta posición, ocupar las plazas surge como una reivincación de formas alternativas de vida colectiva, de nuevos espacios de diálogo y dispositivos, sobre todo simbólicos, que desarrollen marcos de realidad emancipadores.